La mentira se propaga más rápido …

Un estudio realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) examinó unas 126.000 historias compartidas por unos 3 millones de personas en Twitter desde el 2006 al 2017.

Entre otras cosas el estudio determinó que las noticias falsas tienen un 70 por ciento más de probabilidades de ser retuitedas que las verdaderas.

Aunque no son las únicas, las plataformas de Internet se han convertido en los habilitadores más importantes y en los principales conductos de las noticias falsas.

Alrededor del 47% de los estadounidenses dicen que obtienen noticias de las redes sociales a menudo o en ocasiones, y Facebook es, por lejos, la fuente dominante.

Cascadas de rumores

Una cascada de rumores comienza en Twitter cuando un usuario hace una afirmación sobre un tema en un tweet, que podría incluir textos, fotos o enlaces a artículos en línea. Entonces, el rumor es twitteado y retuiteado alcanzando a miles de personas.

Las mentiras llegan a más personas

Las falsas noticias llegaron a más personas que las verdaderas; el 1% superior de las cascadas de noticias falsas se difundió entre 1,000 y 100,000 personas, mientras que la verdad rara vez se difundió a más de 1,000 personas.

Las mentiras crecen rápidamente

La falsedad se difundió mucho más, más rápido, más profundo y más ampliamente que la verdad en todas las categorías de información, y los efectos fueron más pronunciados para noticias políticas falsas que para noticias falsas sobre terrorismo, desastres naturales, ciencia, leyendas urbanas o información financiera.

Lo novedoso atrae

Los investigadores descubrieron que las noticias falsas eran más novedosas que las verdaderas, lo que sugiere que era más probable que las personas compartieran información novedosa. Mientras que las historias falsas inspiraban miedo, disgusto y sorpresa, las historias reales inspiraban por su parte solo tristeza, alegría y confianza.

La gente podría ser más propensa a compartir noticias falsas porque causan más sorpresa .

Se creen lo que no viola las creencias

Los individuos no cuestionan la credibilidad de la información a menos que viole sus ideas preconcebidas. Las personas también tienden a alinear sus creencias con los valores de su comunidad.

La investigación también demuestra que las personas prefieren información que confirma sus actitudes preexistentes (exposición selectiva), ven la información consistente con sus creencias preexistentes como más persuasiva que la información disonante (sesgo de confirmación), y están inclinadas a aceptar la información que les agrada (sesgo de deseabilidad).

Las creencias partidistas e ideológicas previas pueden impedir la aceptación de la verificación de hechos de una noticia falsa dada.

Lo nuevo es siempre atractivo

El grado de novedad y las reacciones emocionales de los receptores pueden ser responsables de las diferencias observadas.

Lo nuevo siempre atrae la atención humana, contribuye a la toma de decisiones y fomenta el intercambio de información porque lo nuevo actualiza nuestra comprensión del mundo. A la vez da cierto estatus de “conocedor” a quien propaga novedades primero que otros, aunque sean mentiras.

Los robots no son únicos responsables

Aunque la permisividad de Twitter hacia las cuentas “bot” es particularmente criticada, los investigadores del MIT hallaron que esas cuentas automatizadas aceleran por igual la difusión de noticias verdaderas o falsas, lo que significa que los humanos fueron más responsables por la propagación de noticias falsas.

Conclusiones del Estudio

Nuestro llamado – indican los investigadores – es promover la investigación interdisciplinaria para reducir la difusión de noticias falsas y abordar las patologías subyacentes que ha revelado.

Las fallas de los medios noticiosos de EE. UU., a principios del siglo XX, condujeron al surgimiento de normas y prácticas periodísticas que, aunque imperfectas, en general servían bien al esforzarse por proporcionar información objetiva y creíble.

Debemos rediseñar nuestro ecosistema de información en el siglo XXI. Este esfuerzo debe ser de alcance mundial, ya que muchos países, algunos de los cuales nunca han desarrollado un ecosistema de noticias sólido, enfrentan desafíos en torno a noticias falsas y reales que son más agudas que en los Estados Unidos.

En términos más generales, debemos responder a una pregunta fundamental: ¿cómo podemos crear un ecosistema de noticias y una cultura que valore y promueva la verdad?

FUENTE: Science Magazine (Marzo 09, 2018)