Pocos minoristas saldrán ilesos del 2020.

El comercio minorista – como industria –  depende en gran medida del consumidor de buenos ingresos, bajo desempleo y la certeza de una economía sólida.

Cientos de miles de tiendas cerradas temporalmente en todos los países, una pandemia que mantiene a todos en sus hogares y la posibilidad de una recesión profunda.

En los EE.UU., los minoristas que luchaban por sobrevivir, antes de que comenzara la pandemia de coronavirus, se desmoronan. Otros están tratando a toda costa de sobrevivir como Forever 21, Jo-Ann Stores y David’s Bridal. En muchos casos, estos minoristas ya estaban en problemas.

J. Crew Group y Neiman Marcus Group, cadenas de moda de lujo, ambos solicitaron la protección por bancarrota en la primera semana de mayo. Enfrentaban, en ese momento, pérdidas crecientes con sus tiendas temporalmente cerradas.

J. Crew se convirtió en el primer minorista nacional, en EE.UU.,  declararse en quiebra durante la crisis Los expertos dicen que están seguros de que no será el último. Pero también dicen que es probable que muchos minoristas retengan sus solicitudes hasta que puedan planificar tiendas que deben cerrar durante la quiebra.

Si bien ambas compañías planean permanecer en el negocio, la bancarrota plantea la posibilidad de cierres permanentes de tiendas o liquidación total, ya que coronavirus estrangula las ventas.

J. C. Penney, uno de los gigantes del retail, que enfrentaba una disminución en las ventas y varios años de pérdidas antes de esta crisis, también está considerando declararse en bancarrota y con la esperanza de evitar la liquidación. En Noviembre del 2019, esta empresa, luego de más de un año de extensa investigación de clientes, mostró los cambios integrales fundamentales y transformadores que la Compañía implementaba como parte de un plan holístico para renovar JCPenney, incluyendo un nuevo logotipo.

Por cada día que los minoristas cierran durante la crisis del coronavirus, las posibilidades de que no sobrevivan a esta pandemia aumentan. Empresas como Papyrus, Modell’s Sporting Goods y Art Van Furniture ya habían revelado planes para liquidar las 635 ubicaciones de este año. Eso sigue a un año en el que más de 9,700 tiendas cerraron, según Coresight Research.

De las 125 empresas minoristas a las que hace seguimiento S&P Global Ratings, alrededor del 30% ahora tienen una calificación crediticia baja, que significa indica que tienen una  probabilidad de dos de incumplir sus deudas, un claro signo de quiebra o liquidación.

Cuando una empresa se declara en quiebra, siempre trata de conseguir autorización del tribunal de quiebras para mantenerse con vida. Declararse en bancarrota no tiene que ser una sentencia de muerte. Las empresas pueden utilizar este proceso para cerrar operaciones no rentables, reducir la deuda y otros pasivos, y emerger como empresas más rentables.

Luego de un número de días de la declaración de quiebra, los acreedores de la compañía pueden pedir al tribunal para que suspenda sus esfuerzos de reorganización e inicie el proceso de liquidación.

La reorganización significa refinanciación en forma de préstamos de los deudores u otras fuentes.En el sector minorista, los prestamistas dependen del inventario de la tienda.

Algunos minoristas están pasando por un buen momento como las cadenas con ventas de comestible. Walmart, Target, Kroger y Costco, han incrementado sus ventas. Las tiendas de mejoras para el hogar como Home Depot y Lowe’s y las cadenas de farmacias como Walgreens y CVS han experimentado un aumento de sus negocios.

Los compradores estadounidenses se han aficionado a las compras en línea, desde hace mucho tiempo. El efecto de la transición digital en el comercio minorista ya era dolorosamente evidente antes de que comenzara la pandemia.

Mientras el mundo busca soluciones para los riesgos a la salud que implica esta pandemia, resulta claro que llevará tiempo para que las empresas de venta al detalle puedan recuperarse del tremendo golpe recibido con la pandemia.