La historia humana reescrita

“El amanecer de todo: una nueva historia de la humanidad” (The dawn of everything. A new history of humanity.) de David Graeber y David Wengrow, es un libro apasionante. Graeber y Wengrow ofrecen una historia de los últimos 30.000 años que no solo es muy diferente de cualquier cosa a la que estemos acostumbrados, sino también mucho más interesante: texturizada, sorprendente, paradójica, inspiradora.

Es una comprensión dramáticamente nueva de la historia humana, desafiando nuestras suposiciones más fundamentales sobre la evolución social, desde el desarrollo de la agricultura y las ciudades hasta los orígenes del estado, la democracia y la desigualdad, y revelando nuevas posibilidades de emancipación humana.

La mayor parte de la historia humana se ha perdido irremediablemente para nosotros. Nuestra especie, Homo sapiens, ha existido durante al menos 200.000 años, pero durante la mayor parte de ese tiempo casi no tenemos idea de lo que estaba sucediendo.

En el norte de España, por ejemplo, en la cueva de Altamira, se crearon pinturas y grabados durante un período de al menos 10.000 años, entre el 25.000 y el 15.000 ac. De seguro muchos eventos dramáticos ocurrieron durante este período. No tenemos forma de saber cuáles eran la mayoría de ellos.

Este libro es un intento de empezar a contar otra historia, más esperanzadora y más interesante; uno que, al mismo tiempo, tenga mejor en cuenta lo que nos han enseñado las últimas décadas de investigación. En parte, se trata de reunir la evidencia acumulada en arqueología, antropología y disciplinas afines; evidencia que apunta hacia un relato completamente nuevo de cómo las sociedades humanas se desarrollaron durante aproximadamente los últimos 30,000 años.

“The Dawn of Everything” está escrito en contra del relato convencional y lineal de la historia social humana desarrollado por primera vez por Hobbes y Rousseau; elaborado por pensadores posteriores; popularizado hoy por personas como Yuval Noah Harari y Steven Pinker; y aceptado más o menos universalmente.

Durante generaciones, nuestros antepasados remotos han sido arrojados como primitivos e infantiles, ya sean inocentes libres e iguales, o matones y guerreros.

Se nos dice que la civilización solo podría lograrse sacrificando esas libertades originales o, alternativamente, domesticando nuestros instintos más bajos.

Los autores escriben sobre las ciudades contra la idea de que las grandes poblaciones necesitan capas de burocracia para gobernarlas, esa escala conduce inevitablemente a la desigualdad política. Muchas de las primeras ciudades, lugares con miles de personas, no muestran signos de administración centralizada: no hay palacios, no hay instalaciones de almacenamiento comunal, no hay distinciones evidentes de rango o riqueza.

David Graeber y David Wengrow muestran cómo tales teorías surgieron por primera vez en el siglo XVIII como una reacción conservadora a las poderosas críticas de la sociedad europea planteadas por observadores e intelectuales indígenas.

Revisar este encuentro tiene implicaciones sorprendentes para cómo damos sentido a la historia humana hoy en día, incluidos los orígenes de la agricultura, la propiedad, las ciudades, la democracia, la esclavitud y la civilización misma.

Basándose en investigaciones pioneras en arqueología y antropología, los autores muestran cómo la historia se convierte en un lugar mucho más interesante una vez que aprendemos a quitarnos nuestros grilletes conceptuales y percibir lo que realmente hay allí.

Si los humanos no gastaron el 95 por ciento de su pasado evolutivo en pequeñas bandas de cazadores-recolectores, ¿qué estaban haciendo todo ese tiempo?

Si la agricultura y las ciudades no significaban una inmersión en la jerarquía y la dominación, ¿a qué tipo de organización social y económica condujeron?

Las respuestas a menudo son inesperadas, y sugieren que el curso de la historia humana puede estar menos grabado en piedra y más lleno de posibilidades lúdicas y esperanzadoras de lo que tendemos a suponer.

“The Dawn of Everything” transforma fundamentalmente nuestra comprensión del pasado humano y ofrece un camino hacia la imaginación de nuevas formas de libertad, nuevas formas de organizar la sociedad.

Este es un libro monumental de formidable alcance intelectual, animado por la curiosidad, la visión moral y la fe en el poder de la acción directa.