El economista callejero. 15 lecciones de economía para sobrevivir a políticos y demagogos

“El economista callejero, 15 lecciones de economía para sobrevivir a políticos y demagogos”, es el título de un libro que está haciendo furor en Latinoamérica. Cómo es natural, libros tan polémico como este, la discusión que ha levantado es bastante grande.

Conceptos básicos de economía como: precios, capital, demanda y oferta, trabajo, inflación e innovación son explicados en un lenguaje simple y directo de modo de hacerlos comprensibles para el público general.

Probablemente no exista una disciplina más importante para la vida diaria de las personas que la economía.

Sin embargo, el analfabetismo y la incomprensión en esta materia son mayores que en cualquier otra.

No sólo la mayoría de ciudadanos carece de nociones económicas básicas, sino que las élites políticas e intelectuales también suelen ser ignorantes en la materia.

Frente a los «economistas de salón», expertos debatiendo desde sus torres de marfil, Kaiser sostiene que lo que necesitamos son economistas callejeros, capaces de exigir un mínimo de sensatez y racionalidad a los políticos y líderes de opinión.

A partir de las ideas de gigantes de la economía como Friedrich Hayek, Ludwig von Mises, Joseph Schumpeter y Milton Friedman, Max Kaiser presenta un texto accesible e introductorio que busca contribuir a superar buena parte de las patologías políticas y de las ideologías que destruyen nuestras sociedades arruinando nuestra libertad.

Algunas frases que se encuentran en el libro:

Un buen economista callejero entiende que el problema fundamental de la existencia humana es el económico.

Cuándo se dice que el aspecto económico es primordial para la existencia humana, se afirma que, para vivir, lo primero que debemos resolver es la escasez de recursos.

Las sociedades que han resuelto las necesidades básicas -alimento, ropa y vivienda- de al menos, algunos sectores de la población, son aquellas que tienen recursos disponibles para producir arte, cultura, literatura y también ciencias avanzadas. 

Un economista callejero entiende que nuestra mera existencia implica un esfuerzo productivo, pues sin él no podríamos siquiera comer.

Básicamente hay dos formas de conseguir los recursos que necesitamos. La primera depende del esfuerzo propio y la segunda del esfuerzo ajeno. No existe otra alternativa. O nos «financiamos» con nuestro trabajo o lo hacemos a costas del trabajo de otros.

La idea de que la demanda se basa en la oferta es contraria a lo que sostienen algunas escuelas de economía, que suponen que la demanda puede existir sin oferta previa. Basta que el Estado gaste dinero, dicen, para que se produzca riqueza en tiempos de crisis. El problema, recordemos, es que el Estado no puede gastar recursos que no provengan de impuestos previamente recaudados.

Un buen economista callejero entiende, entonces, que el rol principal del Estado es velar por el orden público y mantener la violencia bajo control. Si no tiene éxito, como suele ser el caso en los países subdesarrollados, el Estado puede convertirse en un mero grupo de saqueadores que recaudan impuestos que son solo una forma de explotar a quienes producen riqueza para apoyar a quienes se han apoderado del Estado.

Axel Phillip Kaiser es un escritor, abogado y politólogo chileno.